El Anticafé es una casa, un punto de encuentro que tiene como única constante el movimiento. Un experimento del que nacen nuestros sueños, ideas que se unen y que al transformase empiezan a verse reflejadas en el ambiente, en la carta, en la música, en el servicio y en los pequeños detalles que dan sabor a la vida.
Anteayer. El Anticafé es un espacio singular con muchas historias repartidas a lo largo de más de una década. Fue el poeta chileno Nicanor Parra quien dio nombre a este merendero que abría sus puertas a principios del 2000 bajo el cuidado de Cecilia Martinez. Su sueño era compartir con los vecinos la inspiración de unas cucharas de madera que rápidamente trajeron un nuevo sabor al paladar de un barrio bohemio y efervescente en creatividad.
Ayer. Con el paso de los años llegaron nuevas manos al Anticafé, llegaron cargadas de arte y de pink ladies, de diseñadoras y de jóvenes con ganas de aportar a una nueva corriente cultural que necesitaba un punto de encuentro. En esta nueva etapa el merendero tomaba forma de bar y plataforma cultura y pronto se convertiría en un espacio para compartir una creatividad que venía acumulándose con el tiempo y que hoy puede verse reflejada en lugares como La Antigüa, tienda de la diseñadora Silvia Calles.
Ahora. El movimiento continua, el desarrollo es constante y hoy somos tres lo que mantenemos esa filosofía que busca compartir un espacio vivo y lleno de creatividad. Toda la carta está firmada, cambia con las temporadas y sigue sorprendiendo con sabores frescos del mundo. Se respira hierbabuena en el aire y la temperatura permite escapar del calor y acoger en invierno. Siempre podrás ver un artista que comparten su trabajo sea arte plástico, música o video. La selección musical abarca todos los géneros sin caer en lo comercial y el servicio transmite un optimismo que muestra nuestras ganas de compartir felicidad.
Mañana. Queremos que esta sea la casa donde todos puedan celebrar buenos momentos, compartir trabajos, proyectos y sueños. Todo surge de manera natural y contribuye a una idea que seguro continuará creciendo mientras exista creatividad.