Toda la Catedral es un gran museo de arte sacro, sin embargo, hay muchas obras pertenecientes en su mayor parte a diversas capillas que, por razones fundamentalmente de seguridad y conservación, se exponen en espacios museísticos a los que se accede desde el claustro alto. Estos espacios constituyen el Museo de la Catedral de Burgos.
CAPILLA DEL CORPUS CHRISTI Y SALA CAPITULAR
En el muro de la derecha, bajo unos arcos próximos a la puerta de la Sala Capitular, hay dos estatuas de alabastro del segundo tercio del siglo XVI. Proceden del convento de la Trinidad de Burgos, y corresponden a los Condes de Castañeda, Don Garci Fernández Manrique y Doña Aldonza de la Vega, fundadores del mismo.
En lo alto del muro izquierdo, se exhibe el denominado “Cofre del Cid”. La tradición dice que es el cofre que el Cid dejó como garantía de un préstamo a una familia de judíos burgaleses. En realidad, se trata de un arcón medieval que sirvió para guardar documentos del Cabildo.
También en el muro izquierdo, pero más abajo, se exponen un Cristo crucificado de escuela madrileña y una Última Cena atribuible a Pedro Ruiz de Camargo. Ambas obras son del siglo XVII.
Bajo la ventana que da al claustro, cuelga un magnífico tapiz flamenco.
Desde la capilla del Corpus Christi, se accede a la Sala Capitular. En ella, podemos contemplar algunas de las pinturas flamencas e hispanoflamencas más importantes que conserva la Catedral. De izquierda a derecha, destacan:
- “Tríptico del Descendimiento”, de Jan de Beer (hacia 1525).
- “Tríptico de la Crucifixión”, de Goswijn van der Weyden (comienzos del siglo XVI).
- “Tríptico de la Adoración de los Magos”, de Diego de la Cruz (hacia 1495).
- “Tríptico de la Virgen con el Niño”, del “Maestro de la Leyenda de la Magdalena” (¿Bernaert van der Stockt?) (hacia 1530).
- “Tríptico de la Virgen con el Niño y ángeles músicos”, atribuido también al “Maestro de la Leyenda de la Magdalena” (hacia 1530).
La mesa presidencial, de estilo italiano, es de taracea de palo santo y ébano, con incrustaciones de piedras semipreciosas y marfiles. Data del siglo XVII.
CAPILLA DE SANTA CATALINA
En los muros de esta capilla, cuelgan 134 cuadros con los retratos de los obispos de Oca y Burgos. Los primeros se pintaron entre 1571 y 1579. La calidad es desigual. Hay que destacar los cinco pintados por Diego de Leyva (Don Cristóbal Vela, Don Antonio Zapata, Don Alonso Manrique, Don Fernando de Acebedo y Fray José González) y el que hizo Mateo Cerezo a Don Francisco Manso y Zúñiga.
Sobre la cajonería del fondo de la capilla, se exponen dos grandes imágenes de la Virgen sedente con el Niño. La de la izquierda es del siglo XIV, y la de la derecha, denominada “Virgen de Oca”, es del siglo XV.
En la vitrina situada en el centro de la capilla, se muestra un buen conjunto de manuscritos y códices, destacando la carta de arras del Cid (1074), el documento fundacional del Infantado de Covarrubias (978) y la Biblia visigótica de Cardeña (hacia el 914).
CAPILLAS DE SAN JUAN BAUTISTA Y DE SANTIAGO
Constituyen el núcleo del Museo Catedralicio. En ellas se exponen, fundamentalmente, pinturas, piezas de orfebrería y tapices, pero también podemos contemplar algunas piezas de escultura muy notables, como dos magníficos relieves en alabastro de principios del siglo XVI atribuidos a Diego de Siloé (una Virgen con el Niño y un San Jerónimo penitente) y, sobre todo, una impresionante imagen en madera policromada de Cristo atado a la columna, obra también de Diego de Siloé, datada hacia 1520, que se halla expuesta en el presbiterio de la capilla de Santiago, junto a un gran tenebrario renacentista fechado hacia 1530, obra de Cristóbal de Andino.
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