Propuesta del artista que tiene origen en su intento diario por alejar un horizonte angustioso de aquel presente, captándolo en imágenes que luego compartiría en internet, transformándolas así en recuerdos inofensivos, en descripciones escenificadas. Un horizonte que se abría camino entre su casa y su estudio, siempre desde un mismo punto de vista, comenzando en Paseo Sagasta, y terminando, simbólicamente, en una calle sin salida. A través de esta propuesta, el artista quiere reflexionar entorno al uso generalizado de la imagen, como un medio representativo de una realidad simulada, y de que modo, esas imágenes tratadas como recuerdos reales influyen en la formación de un presente en el que solamente acaben por existir los "mundos propios"